miércoles, 13 de junio de 2012

Sadaf Rahimi quiere otra medalla por luchar

Ella es Sadaf Rahimi

Si yo dijese mañana en mi entorno que me voy a dedicar al boxeo profesional como poco me mirarían raro más de cuatro. Así que ahora imaginaos a una chiquilla que hiciese lo mismo pero hace cuatro años en Afganistán.

Esa chica es Sadaf Rahimi (en la foto), que en el país donde a las mujeres aún les rompen hasta la madre a poco que se descuiden ella decidió ser boxeadora, de momento olímpica, más adelante ya veremos. Un día se enteró de que en algún lugar del mundo había una chica que se llamaba Laila, hija del gran Muhammad Ali que boxeaba y se dijo que ella podía hacer lo mismo.

Se ve que en su país el boxeo no es el deporte más tradicional que existe, menos aún en mujeres que hasta hace poco no podían practicar ninguno, así que Sadaf, dicen, no es muy buena en esto del boxeo, y sin embargo como es la única en su país que lo hace (junto con su hermana pequeña), se le metió entre ceja y ceja participar en las olimpiadas de Londres 2012.

Y al principio la gente que lleva estos asuntos no quería, si es que Laila no sabe boxear, que va a llegar una americana, una inglesa y ya no digamos quizás una cubana y la va a noquear en los primeros segundos, pero Sadaf insistió, quiere estar allí, le da igual hacer el más espantoso de los ridículos en los 54 kilos de peso, quiere, como mujer, representar a su país en un deporte tan tradicionalmente masculino como el boxeo, sin más, solo quiere hacer eso, que no es poco, si pierde o si gana le da igual.

Alguien tomó cartas en el asunto y se llevó a Sadaf a Cardiff (Inglaterra) para en el tiempo que queda enseñarle a boxear lo mejor posible y que al menos pueda hacer un buen papel, ella dice que va a por una medalla (yo tendría cuando menos mucho respeto a la hora de enfrentarme a esta "luchadora", mentalmente tiene que ser fortísima), no me extrañaría que la ganase, pero si yo como mujer, estuviese ahí, boxeando contra ella, aunque fuese poco deportivo me dejaría vencer por ella, no se, fingiría un KO, no la golpearía para perder a los puntos, lo que fuese, simplemente por darles un aliciente a todas esas mujeres que aún sufren en el país de Sadaf, por otro lado también deseo que ninguna lo haga y que Sadaf pueda llevarse a su casa aunque sea un bronce. Yo creo que el oro ya lo tiene ganado, lo ganó hace cuatro años, justo el día que entró en un gimnasio de su país diciendo que quería ser boxeadora.

No es la única mujer boxeadora de Afganistán, hay más, ella solo es la que abrió la puerta a otras que se pueden ver en este video:

sábado, 9 de junio de 2012

Me gusta la gente legal, aunque sean delincuentes

Julita Cuquerella es la secretaria de Iñaki Urdangarín

Y no es que quiera juntarme o parecerme a los delincuentes que son consecuentes con sus pactos y tienen palabra aunque sea para hacer una maldad. Pero tengo por seguro que este tipo de personas, a la hora de hacer el bien (si lo hiciesen claro) serían de lo mejorcito.

Hace ya unos cuantos años tuve cierta amistad y algo de cama con un ruso que era mejor tener como amigo que como enemigo. Una noche tras invitarme a unas cuantas copas de Nestea que simulaba ser whisky en un puticlub, me comentó que no andaba muy fino de conciencia, le había tenido que dar una tunda a un tipo muy poca cosa para advertirle de que debía de pagar ciertas deudas contraídas a su acreedor, le daba cosa haberle roto un par de costillas y alguna que otra muela y que aquel "pobre hombre" ni se hubiese defendido

-¿Para que lo hiciste? -le pregunté- con avisarlo te hubiese bastado ¿no?
-No podía solo avisarlo, me pagaron para darle una paliza.

Y como cobró por dar una paliza a un hombre bastante poca cosa la dio, sin más, muy profesional y eficiente. Si alguien le hubiese pagado por descargar un camión de productos radioactivos estoy segura de que una vez dada su palabra lo hubiese hecho.

Leo sobre la secretaria de Iñaki Urdangarín que se llama Julita Cuquerella, que es apellido así como de familia bien, como cuando escuchas "Borja Mari" o "Cuqui". Julita, como secretaria y conocedora de las posibles tropelías del yerno del Rey se vio obligada a declarar ante el juez como testigo, en la noticia leo lo siguiente:
"La secretaria fiel testificó dos veces, en febrero y abril, en Barcelona "no es un trago de buen gusto", observó. Antes del trance judicial le rogó al duque: "Tú reza un avemaría para mi, para que esté más tranquila". Declaró como testigo, prometió decir la verdad. No juró. Su testimonio ocupa treinta folios. En ocasiones se hizo la esquiva, quería proteger a Urdangarín. 

En un momento dado, el juez le advirtió de que iba a imputarla si no decía la verdad"
Esto, en un mundo en el que muchos empleados de gente con secretos que guardar corren a desvelarlos, por dinero, a la primera de cambio, para mi vale mucho. Cobraba por hacer un trabajo en el que, por lo que se lee en el reportaje, cometió al menos alguna irregularidad mandada por Urdangarín, lo aceptó en su momento y ahora no se amilana ante la justicia y calla o no lo dice todo para proteger a quien le pagaba. No me parece mal, entendedme bien, no estoy a favor de que alguien cometa un delito y se vaya de rositas, si a favor de la gente leal y consecuente con sus actos.

Creo que la mayoría en su lugar se cagaría de miedo (no como ella, que es capaz de increpar a fiscal y juez) y comenzaría a largar de todo, incluso con riesgo de terminar ellos mismos en la cárcel antes que el mismo acusado.

Si yo tuviese una empresa y necesitase una secretaria no me lo pensaría dos veces a la hora de contratar a Julita Cuquerella.

Evelyn, cine sobre prostitución a base de tópicos falsos

Mira que no se podría hacer una buena película sobre la vida de algunas prostitutas, mejor dicho, podría hacerse una gran película de muchas de las que ejercen el oficio o lo hemos ejercido, desde que empezamos en el negocio hasta que lo dejamos, podrían hacerse cientos de películas y todas resultarían distintas e interesantes, pues cada una de nosotras somos un mundo y no siempre se dan, ni mucho menos, las mismas circunstancias.

Y sobre todo la circunstancia que no se da casi nunca, y digo casi porque puede darse efectivamente en algún caso que en diez años no conocí, es la de la pobrecita chica de país del tercer mundo que se viene a España engañada por una mafia que la trae como camarera y termina prostituyéndola a la fuerza, ya digo, en diez años en el oficio, habiendo trabajado en diversos clubes de alterne y por libre jamás vi un solo caso así. El asunto funciona de otra manera que bien podría explicar cualquier chica que trabaje o haya trabajado en la prostitución. No hay trampa ni cartón y hay varios lugares donde se puede preguntar algo tan básico como esto, también mujeres independientes que ejercen o ejercieron y lo saben bien. Para que lo sepa cualquiera el traer chicas de otros países para ejercer aquí funciona así:

El dueño de un puticlub (o dueña, que de todo hay), necesita chicas, así que se va a Brasil (a veces tienen contactos allí para esto), pongamos por caso, y recorre puticlubes de alguna ciudad brasileña, hablando con las chicas que ya son putas, ojo, digo que ya están trabajando allí como putas, nada de que va a buscar inocentes mujeres que no saben de que va el tema. Les comenta lo que pretende y a partir de ahí algunas van quedando con él para tomar algo y hablar del tema en profundidad.

Cuando habla les explica clarito lo que hay: te llevo a España, si no tienes dinero te lo pago todo, después me lo debes, en cosa de un mes tienes tu deuda saldada, mientras yo guardaré tu pasaporte (en un negocio alegal de alguna manera tendrá que asegurarse el fulano de cobrar ¿no? y además ella acepta), después de pagarme eres muy libre de recorrer España o Europa entera como te plazca. Ella acepta y se cumple lo pactado. Sin más, esa es toda la mafia que suele haber.

La protagonista Cindy Diaz (a la izquierda) con la directora Isabel de Ocampo.

La chica paga su deuda, muchas veces en menos de un mes (no suele subir de cuatro mil euros) y a partir de ahí hace lo que le place, si le gusta el lugar se queda en esa casa, si no le gusta cambia de aires o lo que se le ocurra. Esto es así mayoritariamente. No hay otra por mucho que quieran contar. Y ojo al dato del pasaporte: son muchas las chicas que quedándose en esa casa (de putas claro) le siguen pidiendo al dueño que les guarde el pasaporte ¿por qué? pues porque en los clubes a veces hay robos y cosas así, o rencillas, y alguna puede quererte mal, y como el bien más preciado para cualquier chica extranjera es su pasaporte y otras se pueden vengar de ella por cualquier motivo rompiéndoselo o robándoselo pues hacen lo que procede, los dueños de los clubes suelen tener alguna pequeña caja fuerte donde queda más seguro lo más valioso que poseen.

Así que a saber donde investigó ¡durante cuatro años dice! la directora de cine salmantina Isabel de Ocampo para dar por cierta y de forma generalizada esta película que tituló Evelyn, en donde una chica peruana se ve abocada a la prostitución en España tras ser engañada por una mafia que la trae a nuestro país.

La película, claro, está subvencionada y bien por los ministerios de cultura, igualdad y también por Televisión Española. Supongo que contar una historia verídica (y ojo, esta puede serlo, pero no es lo habitual ni mucho menos, que es lo que va contando por ahí la directora) no recibiría las mismas subvenciones. Este tipo de películas sirven para lo que sirven, para alarmar a la sociedad con morbosidades que apenas se dan en la realidad, le sirven y convienen a los gobiernos para crear alarma social, y tras eso, para reprimir, denunciar... recaudar, o si acaso para dejar, por siempre, las cosas como están, alegales. A la directora para ganarse un dinerillo sin tener que sufrir el agobio de ver si su película recaudará lo esperado en las salas de Cine y al staf para llevarselo calentito y sin mucho esfuerzo, al menos ningún esfuerzo investigador, y es que si tras investigar ¡cuatro años! se quedó la directora con que la historia de Evelyn era lo normal en el oficio una de dos, o nos miente bellacamente o investigó donde no debía.

Y es que hay formas y formas de investigar, me explico: 

Yo, directora de cine pretendo hacer una película sobre este tema, como tengo miedo a recorrerme unos cuantos puticlubes y hablar con las chicas, dueños y camareros opto por lo más fácil, me voy a hablar con la policía que me contará no una mentira, pero si con lo que ellos tratan: pues si oiga -me dirán- en lo que va de año hemos sacado a diez mujeres de la prostitución que estaban forzadas, y si, la podemos poner en contacto con ellas y que le cuenten sus historias personales. 

Y ahí, con eso se queda la directora de cine. Si fuese ciertamente rigurosa, y quisiese investigar bien, a fondo el tema, lo tendría fácil, con llamar a unos cuantos clubes y a algunas chicas independientes, que trabajan por libre, podrían ponerla al día de todos estos asuntos, pero eso... da miedo, injustificado (los dueños de clubes y las putas no nos comemos a nadie) pero lo da.

Es más fácil lo de hablar con la policía (y no mucho tampoco, que si se habla con los adecuados conocen y muy bien la realidad de la prostitución en nuestro país), obtener una versión sesgada del asunto, trincar la subvención y... a rodar, que son dos días.

Una pena de dinero público tirado en contarnos una patraña, menos mal que sigue estando Princesas.

Os dejo con el trailer de la película, se estreno ayer en España, hoy existen más españoles viviendo en la inopia con respecto a la prostitución:

viernes, 8 de junio de 2012

Bella con secreto (a voces, que ella no lo niega)

Imagina que coincides con la guapa chica de la foto (es colombiana, normal que sea guapa) en algún evento que a ti se te ocurra. Imagina que charlais, que hay química entre ambos, tu además descubres que es una mujer brillante, inteligente y que está teniendo éxito profesional, le pides una cita, quizás para cenar esa misma noche y bueno, lo que surja, ella te dice que no tiene inconveniente, es más le encantaría, que le caes de maravilla, pero tiene que contarte algo, algo que podría no gustarte, un pequeño detalle, Imaginemos que hasta la fecha ese tipo de detalles no te gustaban en una mujer pero no cabe duda de que esta chica es un bellezón ¿no? Al conocerlos ¿te echarías para atrás? ¿seguirías adelante con la cita? ¿la desearías aún con más pasión? ¡Huy! ¡qué no os la presenté! Se llama Michel Alexandro Valencia, y es presentadora del Canal Capital en Colombia.


Y ahora que ya sabes su secreto vamos a ir un poco más lejos ¿te comprometerías a algo más serio con ella? ¿se la presentarías a tus padres? ¿le propondrías matrimonio o esto ya sería mucho hablar?

jueves, 7 de junio de 2012

Actualizando enlaces de Era Puta

Pues si, ahí llevo un ratito poniendo lo mejor que puedo Era Puta al día, y hoy me dio por los enlaces. 

Como veis he eliminado un buen montón, bien porque ya no existen esos blogs o webs, o... y esto me pareció, la verdad, un poco desconsiderado, porque ellos quitaron los enlaces a este blog que NUNCA DESAPARECIÓ.

Es llamativo que yo, escribiendo en Yo Puta o ahora en Era Puta, jamás le pedí un enlace a nadie, me los pedían y me los piden aún (podeis seguir haciéndolo) . El motivo en muchos casos no es que les interese mi blog o lo que contiene, la cuestión es tener quien les enlace a ellos para adquirir relevancia en Google y otros buscadores, y cuando la tienen... van y te quitan. Muy mal oye.

No se si en alguno de estos blogs que eliminé por el motivo anterior me equivoqué (pudo ser en algún caso raro) y me tienen enlazada por algún lugar oculto de sus páginas, si es así no pasa nada, os pido disculpas, enviadme un correo electrónico y os volveré a enlazar, lo siento, pero ¡caramba! ¡ponedme en un sitio medio visible! ¡qué me gustaría volver a tener visitillas y eso!

Para cualquier cosa relacionada con enlaces me podeis escribir, como siempre a la siguiente dirección:



Bravo por Sor Margaret

Sor Margaret A. Farley
La señora de la fotografía es una monja que se llama Sor Margaret A. Farley, es una monja perteneciente a la congregación de las Hermanas de la Misericordia y es profesora de ética cristiana en la Yale Divinity School, uno de los departamentos de la Universidad de Yale. Además de todo esto, a partir de ahora, en su brillante currículum, figurará el extraño privilegio de haber cabreado bastante al Papa y a la curia vaticana, y todo por vivir en el mundo real y poner en entredicho los inamovibles preceptos de un catecismo inventado por unos hombres que viven a años luz de lo que es la realidad y complejidad humana. Hombres que lejos de preferir el debate y la confrontación de ideas que lleva a la luz de la razón prefieren la imposición de las ideas de ellos a todo el mundo, tengan o no tengan razón. Ideas que además, lejos de estar asistidas por razón alguna derivan de un supuesto mensaje de Dios, mensaje que, todo hay que decirlo, no recibió ninguno de ellos directamente, así que como poco habría que dudar que otros lo recibiesen anteriormente.

¿Y qué hizo la buena de sor Margaret para cabrear de este modo al Papa y a la curia? pues nada del otro mundo, escribió un libro (al Vaticano, de siempre, no le gustan demasiado los libros que contradicen sus dogmas), el libro se titula Just Love. A Framework for Christian Sexual Ethics (Solo Amor. Un Marco para la Etica Sexual Cristiana).

En cuanto el libro vio la luz y lo pudieron leer las autoridades religiosas del Estado Vaticano se quedaron de piedra, sor Margaret aconseja en él cosas que sabe todo el mundo, pero a ciertos jerifaltes eclesiales no les resultan agradables, a saber:

Sor Margaret no desaconseja la masturbación, más que nada por conocer la propia sexualidad, sobre todo la de las mujeres para descubrir nuestra propia capacidad de placer "algo que algunas no han descubierto" (y lo peor es que tiene razón)

Dice que la homosexualidad es tan respetable como cualquier otra opción sexual y que lo normal es que el ser humano pueda elegir su sexualidad en libertad.

Y por último pone en entredicho la indisolubilidad del matrimonio.

Le faltó tiempo a la curia de Roma para poner en marcha su perverso mecanismo de desautorización y represión, su Congregación para la Doctrina de la Fe, si si, eso que antiguamente era más conocido por "Santa Inquisición" (en su nombre completo siguen figurando estas dos palabras) y que hace no mucho hubiese enviado a sor Margaret y a su libro a una terrible hoguera donde las llamas apagarían durante siglos, el pequeño faro que encendió esta mujer en el seno de un organismo oscurantista a más no poder.

Se preocupan, y mucho, el Papa y sus secuaces, de desautorizar a la monja (cosa en la que no carecen de experiencia) y de contarnos que lo que ella dice no es cierto, que no es lo que dice el catecismo (que como sabemos los que nos hemos tomado la molestia de leerlo, es pura ciencia y empirismo). La cosa va más lejos, y claro, como hoy queda feo colocar a sor Margaret encima de una pira de leña y meterle un cerillazo le piden que se retracte públicamente (como con Galileo, mira tu. No se preocupe sor, retractese, si los demás ya sabemos la verdad y quien tiene la razón, después suelte un latinajo al estilo de eppur se muove y dentro de quinientos años, tenga la seguridad de que algún papa le pedirá perdón), evidentemente los alumnos de esta monja han perdido posiblemente a una buena profesora que les enseñaba una ética cristiana bastante más verídica que la que el Vaticano pretende que sea enseñada.

A la vista de estas cosas ¿como puede haber gente que sigue creyendo a pies juntillas en un catecismo que parece elaborado por y para idiotas?

Pues tiene razón Mercedes Mila con los transexuales

Estamos, en cuestión de sensibilidad y respeto a ciertas opciones sexuales que no nos cabe una paja por el culo, y la cosa tampoco es así, no conviene sacar los pies del tiesto, al menos no tanto.

En el programa (mejor dicho estupidez) lamentablemente más popular de la TV española (Tele 5, por supuesto, que es donde sale toda cuanta mierda inventan las productoras) se produjo una situación muy curiosa entre Amor, una antigua participante transexual en ese magnífico concurso para tarados, y la presentadora Mercedes Milá. La situación, al parecer embarazosa para la presentadora la podeis ver en el siguiente video. Digo embarazosa pero, sabiendo que Mercedes Milá es una mujer muy inteligente y con muchas tablas en la televisión, y en concreto en este programa y sus repercusiones, no me extrañaría que lo que hizo estuviese más que estudiado, a lo mejor pactado y todo, vamos a la polémica escena:



Y ahí están, unas cuantas webs que pelean por la normalización del mundo LGBT criticando a Mercedes Milá por lo que califican, como poco, de desafortunada intervención.

¿Que es lo qué dijo la presentadora que pudiese ofender a Amor? ¿qué ha sido hombre alguna vez y que sabe de no se que cosa más que ella? Y va Amor y se enfada porque "nunca vivió como hombre".

Vamos a ver, independientemente de que nunca haya vivido como hombre, cosa que no se si es cierta, si ha sufrido y vivido sinsabores, cosas sencillas pero posiblemente dolorosas para ella como tener que dar un nombre de varón en ciertos organismos o cosas similares ¿nunca la insultaron de niña por ser "mariquita"?

Por mucho que ella haya intentado, incluso desde niña, vivir como mujer eso le costó, posiblemente bastantes lágrimas, por lo tanto es cierto que conoce dos caras del mundo, o más, que desconoce Mercedes Mila.

Por otra parte, las lesbianas, los gays, los bisexuales, y por supuesto los transexuales, también tenemos que entender (como bisexual me incluyo), que no todo el mundo ha sido aleccionado en nuestro pequeño mundo y en nuestras sensibilidades, que los demás pueden estar equivocados en sus apreciaciones y no es la mejor idea del mundo darles, ante un comentario tonto, y quizás desafortunado pero reparable (según para quien) darles con la puerta en las narices, en este caso creo que con un "No lo se Mercedes, yo siempre viví como mujer" hubiese bastado y sobrado pero claro, si Amor hace eso tan sencillo ¿donde estaría la gracia de este programa? Recordemos que es un programa que nos mete por los ojos (a los que lo ven) vidas y milagros de gentes que nada producen, y que sin la existencia del programa serían más que anódinas en muchos casos estúpidas por su inutilidad, así que hay que darle algún aliciente a todo esto, y si no lo hay se inventa y se genera la oportuna polémica

No me parece Amor tampoco una chica idiota, se la ve bastante serena y un poco de vuelta de muchas cosas como para preocuparse y sentirse tan dolida por un pequeño comentario, os dais cuenta que suave y risueña vuelve Amor al plató cuando Mercedes se lo pide ¿estaba pactada la escena o no?

martes, 5 de junio de 2012

Virgen venezolana humillada en España


No, no me refiero a Nuestra Señora de Coromoto o quizás a la Virgen de la Candelaria, que si no recuerdo mal son por el orden escrito patronas de Venezuela y de Caracas. Me refiero a una virgen de andar por casa, a una chica virgen a los treinta años y para lo cual está en todo su perfecto derecho.

Resulta que Vivian Sleiman escribió un libro que en su país natal, Venezuela, está teniendo al parecer bastante éxito, el libro se ve que cuenta su experiencia vital y la particularidad de esa experiencia es que Vivian es virgen con treinta años.

Vivian al parecer pactó desde su editorial en Venezuela (que es matriz de la española y barcelonesa, según la noticia) un viaje a nuestro país para que viesen su libro y mirasen como sería la cosa de publicarlo acá. Se ve que se encontró con una "ejecutiva" interesadísima por las ventas de su empresa y muy poco interesada en respetar a las personas que la puso de vuelta y media.

No os voy a contar todo lo que le pasó a la pobre Vivian y que cuenta ella aquí, pero si me quedo con una frase pregunta que lanza Vivian al aire ¿Cómo es posible que hoy en día a un gay se le aplaude mientras que a una virgen se le escupe?

Y tiene toda la razón del mundo, conozco chicas (¡y no digamos chicos!) que suelen ocultar su condición de vírgenes para que no se burlen de ellos ¡pero bueno! ¿qué tiene de malo ser virgen cuando alguien así lo decide? Yo creo que es una opción tan respetable como cualquier otra, con la diferencia quizás, de que en el caso de muchas chicas, mantienen esa virginidad para entregársela a alguien de quien estén enamoradas ¿donde está la parte mala del asunto? yo no lo hice así, la vendí al mejor postor, pero hoy en día, no es que me arrepienta, que tampoco, pero si me hubiese parecido bonito entregársela a alguien de quien estuviese enamorada.

¿Tendremos que ver el día en que las personas vírgenes salgan a la calle proclamando el día de su particular orgullo como hacen los gays ahora?

viernes, 1 de junio de 2012

El banquero ahorcado


Hace ya muchos años, en un viaje en tren alguien se había dejado olvidado un pequeño libro en un asiento, como yo había llegado muy justa de tiempo a la estación y no había podido comprar nada para leer lo tomé y comencé a leerlo, era un libro bastante malo pero me entretuvo hasta llegar a mi destino.

No recuerdo el título, quizás es que ni me fijé en él, pero el asunto iba de un banquero del siglo X (quizás del XI, no lo recuerdo bien ya) que huía de la Barcelona de aquella época escapando de la justicia. La dama ciega lo buscaba porque, tal como hoy los banqueros en aquel entonces también podían hacer inversiones con el dinero de sus clientes, prestarlo, comprar algo y venderlo, especular, etc. pero... lo que no podían era perder dinero, dinero que no era de ellos en todos los casos, era de sus clientes en la mayoría, pequeños o grandes depositarios que esperaban además un rédito según el capital impuesto etc. El libro, aunque de mal relato, parecía bien documentado. El banquero huía porque si la justicia lo atrapaba lo ahorcaban sin mucho miramiento. Evidentemente el libro termina con el banquero ahorcado en una plaza pública mientras la gente se alegra de que "pagase" sus culpas.

Para una que es bastante negada para los números y contraria a la pena de muerte aquella "justicia" me pareció un tanto bárbara, era lo que había si, pero caramba, todo el mundo puede equivocarse haciendo cuentas, o tener una mala suerte y hacer una mala inversión. 

Claro que una cosa es aquella barbaridad mediaval y otra muy distinta es lo que sucede hoy, quizás algún lector de este blog, más ducho en asuntos bancarios me enmiende la plana y corrija lo que voy a contar, pero es que estamos asistiendo, según yo lo veo, a un espectáculo bastante alucinante, más bien surrealista quizás:

En Bankia hubo una gestión pésima (y una cosa es perder un dinerillo y otra "billones" con B de Barbaridad), y sin embargo a los responsables de esa gestión, lejos de pedirles responsabilidades como hacía la justicia con aquel banquero del librito ferroviario se les exhonera de culpa, se les da una indemnización millonaria y ¡para colmo! se nos exige (que ni siquiera lo piden) a los ciudadanos que paguemos el desaguisado ¡ojo! ¡qué la broma nos sale a cada españolito por más o menos 500 euros eh! (el precio de tu ordenador, o de tu tv, o de tu lavadora... etc.)

Evidentemente yo no pido la muerte para los directivos de ese banco que metiesen la pata, pero digo yo, el que la hace debe de pagarla ¿no? claro que ¿quién estará detrás para que ni gobierno ni oposición estén por la labor de llevar a cabo una investigación seria?

lunes, 21 de mayo de 2012

Y después van y se quejan

Dice mi abuela que es imposible conquistar a un caballero si no te comportas como una dama:



Y no, no digo que no se puedan hacer chorraditas y pasarlo bien entre amigas pero ¡caramba! no te exhibas haciendo el ridículo, y si te exhibes... después no te quejes de que no te regale flores. 

domingo, 20 de mayo de 2012

El milagro de Karlitos Basagoiti

En el año 2000 Karlitos Basagoiti, que es nombre inventado pero que él es un vasco real, de carne y hueso y una gran persona, viajaba en su motocicleta hacia el Algarve portugués en pleno mes de Julio.

Karlitos en estas cosas de la religión era un descreido total, el viajaba a la gran concentración de motos que en ese mes se organiza en la localidad de Faro.

De camino vio un cartel en la carretera que ponía "Fátima", así que se le ocurrió desviarse un poco, sintió curiosidad por ver aquel santuario de fama internacional donde la Virgen María se le había aparecido a unos pastorcillos. Karlos siempre pensó que aquello de Fátima tenía su miga, unos niños diciendo por ahí que ven a la virgen, acosados por las autoridades y por las familias para que dejen de decir tales cosas, pero ellos insisten, ya es raro ya, siempre en la misma versión, y aún más, citan a la gente para un día determinado en el que la Virgen hará cosas asombrosas, y son miles de personas las que ven que el sol se mueve ¡en zig zag! y otros prodigios por el estilo nunca antes vistos, y no, no pudo ser una sugestión colectiva, oye, que ahí hay periodistas, jueces, policías, gentes que ni creen ni dejan de creer, o sea, gente que no es fácilmente sugestionable, y a lo largo de los años hay científicos que no son capaces de explicar aquello de forma coherente ¿qué pasó en Fátima? ¿qué hay en ese lugar?


Así que karlitos llegó al lugar, paseó por el sitio, escuchó sin acercarse una misa en varios idiomas, con pocos fieles, vio que había gente haciendo distintas penitencias por el lugar, ya sabeis, gente que camina de rodillas por la zona haciendo su particular sacrificio por algún favor recibido y cosas así, Karlos pensó en la ignorancia de esa pobre gente ¿como va a pedir esos sacrificios una virgen que se supone es todo bondad? También pensó que todo aquello no era más que un buen negocio urdido por los católicos, después se dejó llevar por la razón y siguió pensando que posiblemente la prensa de la época pudo ser fácilmente manipulable por algunos intereses y poderosos ¡vete tu a saber! Aún así, antes de proseguir viaje karlitos puso una vela más entre los cientos que allí ponen los fieles ¡por si hay algo oye! que nunca se sabe, no la puso ni por él, más por su familia y amigos, que karlitos es así, siempre piensa más en otros que en si mismo. Poco después regresaba a su moto, se puso la chaqueta y se marchó del lugar.

En el puente que cruza el río Tajo y que allí llaman Tejo y al puente Vasco de Gama, a su entrada en Liboa sintió una explosión y a partir de ahí todo fue muy rápido, lanzado a ciento cuarenta por hora su moto comenzó a zigzaguear, Karlos intentó frenar desesperado, sabía perfectamente que su rueda trasera, por la razón que sea, había reventado, no recuerda ni siquiera si pensó o no que la rueda era nueva, que aquello era imposible, segundos después su cuerpo rodaba contra el asfalto hacia el borde del puente, el muro de contención evitó que cayese al río, pero volvió a la carretera, un coche que frenaba golpeó su cuerpo una vez más, pero no perdió el conocimiento, pudo aún ver como las posibles 36 toneladas de un camión que se dirigía hacia él frenando a marchas forzadas le pasaría por encima sin remedio. Después no se acuerda de más.

Puente Vasco de Gama

Karlitos preguntó donde estaba cuando vio tanta luz blanca y diáfana en la estancia donde se despertó, una voz dulce en portugués, y que trataba de expresar algunas palabras en castellano le contestó que no tenía que preocuparse de nada, que se encontraba estabilizado y en el hospital de Santa María de Lisboa. El quiso moverse pero le dolió todo, la enfermera le pidió, más bien sugirió que debía de estar quieto.

Karlos se fue percatando de su situación, tenía un brazo escayolado, el vientre le dolía un horror y una de sus piernas estaba amarrada a algo al final de la cama, la solícita enfermera lo sacó de dudas: el brazo estaba roto por cuatro lugares, uno de ellos el codo y otro el hombro, karlos recuerda que en ese momento se le vino a la cabeza el viejo chiste "menos mal que soy de Bilbao..." pero la enfermera prosiguió: hubo una hemorragia interna muy fuerte que casi te cuesta la vida, los doctores te operaron de varias cosas a vida o muerte, operaron tu codo, tu hombro, te tuvieron que sacar una parte del hígado, y te tuvieron que hacer una reducción de cadera, pero no te preocupes, eso curará, lo del brazo... ya veremos, es difícil que quede bien. La enfermera que Karlitos ya podía ver bien a pesar de la claridad del lugar que lo había deslumbrado y que era realmente hermosa seguía con su relato tratando de hacerse entender lo mejor posible usando algunas palabras en español, o buscándolas en su mente forzadamente cuando Karlos no entendía: tienes una luxación de cadera, se salió el hueso ¿me comprendes? ¿percebe o que quero decir? y Karlitos asentía con la cabeza mientras pensaba "vamos, que estoy jodido, muy jodido", y la enfermera siguió, la pierna está rota por el femur, también tienes rota la tibia y el peroné... Karlos, mientras la enfermera relataba los pormenores de sus achaques debidos al golpe pensaba "menos mal que paré en Fátima, si no llego a parar de esta estoy muerto".


Tras el relato Karlitos, preocupado, preguntó que como le iría la vida en el futuro, la enfermera, aquel angel, se limitó a sonreir y a decirle que tratarían de hacer todo lo posible para que quedase bien, claro que estaría sin trabajar mucho tiempo y tendría que hacer rehabilitación, que se fuese preparando para un año, quizás algo más, de vacaciones forzadas y andando en muletas unos ocho meses si el brazo curaba, como preveían en algo menos de un par de meses, de momento ese sería el tiempo que permanecería en el hospital. Karlitos, que aunque le llamamos por el diminutivo es hombre fuerte y grande, muy vasco él, se vino un poco abajo, aquello no estaba en sus planes, vivía bien, tenía un buen trabajo porque era bueno en lo suyo, le jodía mucho fallarle a su empresa, confiaban en él y sentía que los traicionaba, por ir a una diversión innecesaria ahora varios proyectos quedarían en el tintero, solo él sabía algunas cosas que había que seguir haciendo en ciertos planos, pesos, medidas, ajustes.

Llamó a su jefe antes que a su madre, lo hizo porque tras preguntarle a la única enfermera que conocía en aquel hospital por sus pertenencias esta abrió un pequeño armario que había allí en aquella unidad de  vigilancia intensiva al lado de su cama y le mostró dos grandes bolsas en las que se vislumbraba su traje de moto y algunas cosas más que llevaba para aquel viaje, Karlos preguntó si había un móvil y ella, tras buscarlo, lo encontró, también el cargador, se lo puso a cargar en un enchufe, se lo conectó y le marcó el número:

-Lo siento, he tenido un accidente de moto, estoy en el hospital...

Su jefe sabía que Karlos no era un descerebrado, que si había tenido aquel accidente era por algo serio, algo que se le había ido de las manos "no te preocupes de nada" lo tranquilizó, "y si necesitas algo dime, que haré lo que pueda" Karlos estuvo hablando largo rato con él sobre lo que tenía sobre su mesa, alguien tendría que continuar su trabajo, quedaron en que lo llamarían si necesitaban cualquier cosa, que lo importante es que él estuviese bien. Karlos más tranquilo pudo llamar a su madre y... tranquilizarla a ella ¿como le dices a una madre que vas a estar dos meses hospitalizado, como mínimo, y que el accidente no fue nada? es complicado.


A los pocos días cuando Karlos ya se sentía un poco mejor, pero aún con su pie atado a la cama, así tendría que estar un mínimo de un més, le dijo la enfermera con la que ya había trabado, turno a turno, cierta amistad,  y con el brazo escayolado, lo subieron a una habitación con dos personas más que como él tenían alguna que otra cosa rota. Que pena, pensó, ya no volvería a ver a aquella bonita y amable enfermera portuguesa que tan bien lo había atendido en la sala de recuperación, que se le va a hacer, la vida es así, unos van y otros vienen. A las tres de la tarde, cuando Karlos, aburrido, estaba pensando en los por qués de su grave accidente no se lo explicaba ¿como pudo reventarme una rueda nueva? la conciencia comenzó a jugarle de las suyas, y esa educación católica recibida en el seno de su familia también, llegó a pensar que lo había castigado la Virgen de Fátima por su descreimiento, seguro -pensó-  que ella cree que me burlaba cuando puse aquella vela.


En esas estaba cuando ella entró por la puerta, allí estaba la enfermera, su enfermera, María da Luz, Luz para los amigos le había dicho ella. Karlos se extrañó mucho de verla allí, ella segura en su ambiente hospitalario se acercó mirando la cama, recolocó levemente la sábana y preguntó como le iba, el esbozó una sonrisa, extrañado aún, sabía de la amabilidad de los portugueses pero aquello, que una enfermera de otra planta subiese a interesarse por él, un completo desconocido, le parecía raro, claro que tampoco había estado nunca hospitalizado, a lo mejor era normal en Portugal, e incluso en España. El le dijo que iba bien, que ya no sentía dolores, que lo trataban bien pero que se aburría. Luz le comentó que había pensado que estaba solo, pronunció la palabra "sozinho" de forma que a Karlos le pareció increiblemente dulce, era una palabra preciosa cuando la pronunciaba ella, sonaba tan melancólica... y que quizás necesitase algunas cosas, que ella se las podría traer o intentar conseguir. Karlos se acordó ¿qué habría sido de su moto? ¿donde estaba ahora? ¿por qué había tenido el accidente? ¿qué pasó con aquel camión que lo iba a atropellar? ¿había más heridos que él? Luz le dijo que hablaría con la policía de Lisboa y le pidió su número de teléfono para llamarlo. Ella preguntó un poco más, se interesó por si no se aburría, Karlos le contó que no mucho, tenía dos buenos compañeros de habitación, ponían la televisión pero claro, al no entender bien el idioma de ellos se le hacía un poco difícil la comunicación, así que si, claro que se aburría un poco, ella se interesó por si le gustaba leer, tenía -le dijo- muchos libros en casa, se lo dijo mientras iba sacando las pertenencias de él de las bolsas donde estaban, aún, y las iba colocando en el armario, le mostró el mono de cuero con cortes por varios lugares, se rió mientras le explicaba que los médicos de urgencias, cuando llega alguien como él, en su estado, no se paran a abrir botones o cremalleras, cortan, es más rápido. Karlos esbozó una sonrisa resignada y le pidió que revisase los bolsillos. Se asustó al descubrir que estaban vacíos ¿qué habría sido de su cartera sus documentos y los cuatrocientos euros que llevaba en ella? ese dinero le podría venir bien, al menos para cambiarlo por calderilla y poner la TV, ella lo tranquilizó sacándola del fondo de la bolsa, con todo el dinero, se ve que la usaron para ver la documentación, le dijo tranquilizándolo. No había mucho más en aquellas bolsas, una tienda de campaña de dos plazas y muy ligera, qué raro debía de ser que alguien tuviese una tienda de campaña en un hospital -pensó Karlos- y que ella colocó en el fondo del armario, una camisa que ella desplegó y colgó de una percha como colgó en otra un pantalón vaquero, en la parte baja colocó sus botas de motorista y unas zapatillas de deporte, en algún lugar puso también unas mudas de ropa interior y calcetines que Karlos llevaba entre sus pertenencias. Qué amable era aquella enfermera.

Volvió a preguntarle si le gustaba leer, claro que le gustaba, Karlos era un gran lector desde muy joven, le gustaba casi todo, ella inquirió por qué tipo de literatura le gustaba y él dijo que casi de todo, quizás algo de predilección por escritores clásicos y bastante la novela histórica. Luz le dijo que le traería algo, que le iría trayendo libros, solo había un problema... tendría que aprender portugués a marchas forzadas, no hay muchos libros en castellano en Lisboa.


A la mañana, cuando el enfermero vino para ayudarlo a asearse y lo despertó Karlos vio sobre su mesita de noche dos libros: El Alquimista de Coelho, que ya había leido, y el otro era un libro muy antiguo que le llamó la atención, no muy grande pero si grueso, con las cubiertas de cuero y sus hojas ya amarilleadas por el tiempo, lo tomó y leyó en la portada, impreso en letras doradas Os Lusiadas, debajo el autor: Luis de Camões. Que curioso -pensó- jamás en la vida habría pensado en leer Os Lusiadas. De alguna de las primeras páginas cayó sobre su cama un pequeño papel que decía que si no le gustaban traería otros para cambiarlos al día siguiente, le sugería eso si, que Camões no estaba mal para intentar aprender portugués, al fin y al cabo era el gran clásico de su país. Karlos abrió el libro y comenzó a leer:


As armas e os barões assinalados,
Que da ocidental praia Lusitana,
Por mares nunca de antes navegados,
Passaram ainda além da Taprobana,
Em perigos e guerras esforçados,
Mais do que prometia a força humana,
E entre gente remota edificaram
Novo Reino, que tanto sublimaram;



¡Buf! iba a ser difícil leer aquello en un idioma del que conocía como mucho las palabras similares, aunque parecía entenderlo bien ¿qué sería assinalados? tenía que ser señalados, claro, unos barones asesinados a donde iban a ir desde una playa portuguesa, si, sería señalados, claro, barones principales, condes, duques todo eso ¿o se referiría a varones, al sexo?


A Karlos se le iluminó una bombilla en su cabeza, una bombilla muy brillante que por unos segundos, en su desgracia paliada, le trajo un atisbo de felicidad, mira tu por donde, gracias a Camões, tendría mucho de que hablar con Luz. Ella lo había llamado el día antes, casi a la noche, pero si la entendía con dificultad en persona, al teléfono le costaba demasiado, parecía que la moto estaba bastante rota y en un deposito policial de Lisboa, pero no entendía mucho más, en todo caso le tranquilizó saber que la motocicleta estaba a buen recaudo, quizás tuviese arreglo.

Luz volvió de nuevo al día siguiente por la tarde, justo cuando Karlos se preguntaba si la vería entrar una vez más por la puerta apareció ella con la sonrisa enmarcada por aquellos labios carnosos, era una mujer de una belleza extraña, demasiado morena para ser europea, demasiado blanca para ser de raza negra y sin embargo aquella nariz levemente gruesa pero bien conformada con el resto de rasgos de su cara, los labios... ¿como besaría? Una chica con esos labios tiene que besar bien -pensó Karlos- y aquella tez tan morena, aparentemente tan suave, respiraba feminidad por los cuatro costados, mi abuela era de Angola, una angolana que un buen día se casó con un portugués y se la trajo a la metrópoli -le contó ella un día ante su curiosidad-, de ahí venían entonces aquellos rasgos que la hacían tan bella, de Africa. No estaba mal. Luz le mostró unas fotos que había podido hacer con el teléfono móvil, la moto no parecía estar mal del todo, algunas partes del carenado arañadas y rotas, poco más, la rueda trasera se veía aplastada por el peso del resto del vehículo ¿qué habría pasado para que reventase la rueda de esa manera? A Karlos se le vino por un momento de nuevo la Virgen de Fátima a la cabeza, castigando su insolencia y atrevimiento. No había resultado nadie más accidentado y el camionero logró detener el trailer a escasos dos metros de su cuerpo.

Ella le contó que la policía de tránsito creía que su rueda había reventado como consecuencia de haber pisado un hierro, es la única explicación que encontraron, en la autopista había un hierro tirado, quizás desprendido de algún vehículo pesado, que en una parte tenía un filo cortante, en su neumático trasero había un claro corte y los policías pensaban que el causante había sido el hierro de marras. Karlos se encogió de hombros, ahora ya no tenía solución, solo le quedaba paciencia para curarse poco a poco.

Mientras, tenía a Luz que se presentaba casi todas las tardes que tenía libres a conversar con él, que le había dejado un bolígrafo y una libreta para que anotase las palabras de Os Lusiadas que no comprendía y así ella se las traduciría, a veces fueron versos enteros, y después vinieron otros libros, y más tardes hablando de cosas a veces banales y a veces importantes con Luz, a veces bromeaban con los progresos de Karlos con el idioma portugués, al final ya le parecía fácil de leer, pero la pronunciación... ¡qué complicada era la fonética portuguesa para un vasco! 

Una tarde ella estaba sentada cerca de él, en la cama, conversando, él, ya menos cohibido con el tiempo y el trato alabó abiertamente su belleza, ella se inclinó sobre él y le dio un beso en la frente a la vez casi que pronunciaba un "obrigada", el se dejó llevar por el instinto y acarició sus rizos, ella se dejó hacer, fue bajando la cabeza y el se atrevió a besar aquellos labios tan tentadores. Ella se puso seria, después sonrió levemente, le dijo que no debían de hacer aquello, él extrañado preguntó por qué, ella se encogió de hombros, miró hacia la pared y le dijo que él se marcharía, Karlos pensó que las mujeres eramos raras, ella pensaba que no quería que le rompiesen el corazón. El se sintió mal por lo que había hecho, la única persona que venía ha hacerle la vida un poco más llevadera en aquel hospital atado a una cama y ¡la había cagado! le pidió disculpas, le dijo que no volvería a pasar, pero que no dejase de venir a verlo si lo deseaba, que lo pasaba realmente bien en su compañía, ella sonrió, le dijo que no hiciese drama, que solo había sido un beso, que no pasaba nada. A la tarde siguiente volvía a estar con él, y a la siguiente, y a la siguiente y allí subió la mañana en la que le desataron la pierna.


Que ya era mala suerte, con la pierna desatada no podía levantarse, aquella pierna, con la cadera luxada y reducida en una operación no lo sostendría y con el brazo tal y como lo tenía no podría aguantar la muleta necesaria para moverse, pero ¡y aquello ya era mucha libertad tras un mes amarrado! con ayuda de un enfermero ¡podría sentarse en una silla! Al final los enfermeros le regañaban, y es que Karlos no era de molestar, así que se las ingenió para colocar la silla usando el brazo sano y deslizándose de la cama con sumo cuidado sentarse en ella, a la tercera vez que lo sorprendieron sentado y sin haber solicitado ayuda una de las enfermeras apareció con unas correas y de forma hosca le dijo que si volvía a verle hacer aquello lo amarrarían a la cama. Karlos pidió disculpas, y las volvió a pedir cuando Luz le regañó y le llamó doido (loco, tonto, idiota) varias veces en aquella regañina ¿no sabes que si te caes sobre esa pierna podría afectarte a la movilidad y quedarte cojo para toda la vida? y Karlos bajó de nuevo la cabeza y pidió disculpas, la verdad, no había pensado que fuese tan grave, ella estaba realmente enfadada ¿te crees más macho que el resto de los hombres? -le reprochó- después ella, pero esto no lo vio Karlos, se limpió una lagrimilla que le asomaba a un ojo mirando al exterior del hospital por la ventana. Cuando se giró lo amenazó, si vuelven a contarme algo así no vuelvo a verte más, y se marchó, pero al día siguiente estaba allí.

Karlos aún estuvo un tiempo en aquel hospital, le sacaron la escayola del brazo y lo llevaban todos los días a una sala de rehabilitación, para que hiciese ejercicios con el brazo y volver a recuperar su movilidad, cuando la recuperó, con cierta dificultad y ciertos dolores aún, le permitieron empezar "a probar" con las muletas, podía moverse en trayectos cortos antes de que notase que el dolor y las molestias se intensificasan en su brazo, pero poco a poco iba recuperándose, muy poco a poco, y siempre, en los ratos libres de ella, con Luz a su lado, a veces se sorprendía a si mismo soltándole frases en un portugués bastante aceptable, que ella en ocasiones corregía y otras reía.

A los casi tres meses le llegó lo que para cualquiera sería una buena noticia pero para él no mucho, le daban el alta hospitalaria y además algunas condiciones: tendría que seguir un tratamiento de rehabilitación pero con los informes oportunos podría seguirlo en España a donde debería de llegar lo antes posible para ponerse en manos de los médicos. O sea, tendría que llamar a su seguro, el cual le facilitaría un medio de transporte adecuado a sus condiciones para llegar a su ciudad en España, el médico le advirtió de que no podía conducir, no podría tocar con aquella pierna el suelo en un mínimo de ocho meses, que tuviese siempre mucho cuidado, que... Karlos solo pensaba en que no vería más a Luz.

Se lo preguntó después de que ella lo llevase al depósito donde la policía había guardado su moto, allí llamó a su seguro para que se la enviasen a España, a su ciudad, la avería afectaba también a algunas piezas que impedían su conducción, así que no podía llamar a nadie que se la fuese a buscar y para algo estaba el seguro ¿no?

Pero lo de Luz no lo arreglaba ningún seguro, a el le hubiese gustado quedarse... poder quedarse unos días con ella, así que cuando allí mismo, en el deposito policial llegó el taxi se lo preguntó con un nudo en la garganta:

-Cuando esté curado... ¿te gustaría que viniese a visitarte?
Ella sonrió y Karlos creyó ver cierto punto de resignación en aquella leve, casi triste, sonrisa
-¿Tu vendrás a visitarme? amor... (a Karlos le sonó a gloria aquella palabra) cuando tu llegues a España te olvidarás de mi.

Karlos se sintió levemente ofendido, el siempre había sido, y es, hombre de palabra ¿qué carajo se pensaba aquella morena? -pensó- ¿qué él era un cantamañanas cualquiera? 

-¿te molestaría si vengo?
Ella sonrió de nuevo, ahora más alegre
-no, claro que no, pero no creo que vengas, te olvidarás de mi

Le pidió al taxista que lo iba a traer a España que la llevase primero a ella a su casa, antes de bajarse se miraron a los ojos, él dijo "espero que no te parezca mal" pasó la mano detrás de la cabeza de ella con ternura, la atrajo hacia si y la besó profundamente, ella respondió al beso con pasión, el taxista carraspeó y ella paro, sonrió levemente, bajó del taxi, pronunció un parco "adios y ten buen viaje" y se fue no sin dar antes lo que a Karlos le sonó a portazo, un leve portazo quizás, pero portazo, la vio marcharse por aquella estrecha y empedrada calle sin volver la cabeza. Karlos pensó que no tenía su dirección ¿en que número vivía de aquella calle? ¿en que piso? ah, si, tenía su teléfono móvil. Deshechó la idea de bajar a preguntarle esos datos para volver, se veía que no le gustaban nada de nada las despedidas, y además, el taxista se ve que no era muy mirado para asuntos de amor, ya estaba en marcha.


No dejaba pasar mucho tiempo Karlos sin llamar por teléfono a Luz, a veces, cuando estaba trabajando, que aún con muletas y el brazo que no iba muy bien Karlos se incorporó a su trabajo, aparecía ella en su mesengger, o un mail en su correo electrónico y así siguieron el contacto, ella pensando que un buen día él se olvidaría de ella, y él soñando con estar bien del todo para poder ir a verla, pasar un fin de semana con ella, invitarla a cenar en algún lugar bonito de Lisboa, ciudad en la que por cierto había residido, sin querer pero residido, tres meses y no conocía en absoluto, en fin, agradecerle de algún modo todas aquellas atenciones que le había dado ¿de verdad solo quería verla por agradecimiento o quería algo más? Llevaban seis meses así -pensaba Karlos- y se había gastado más de 300 euros en enviarle flores, casualidades de la vida, si estaba dando un paseo por la calle, a veces lo hacía ayudado por sus muletas, y pasaba delante de una floristería entraba y le enviaba una docena de rosas rojas. También le había enviado en una ocasión una buena edición de El Quijote con una nota que decía "es un clásico, puede ser bueno para que aprendas castellano" Otro día también le envió dos libros el mismo, en euskera uno y su versión en castellano "por si te animas" escribió en la nota. Esa noche por teléfono ella le comentaba bromeando que aquel idioma se lo tendría que enseñar el en persona, y que posiblemente tardaría años en aprenderlo, él le dijo que no era tan difícil, solo un poco mira -le dijo- tu eres maitetxu, por ejemplo, después le explicó el significado de aquella palabra que ella nunca había escuchado.

Su brazo ya iba perfectamente, habían hecho un buen trabajo de recomposición los médicos portugueses, volvía a ser el brazo fuerte que siempre había sido, hábil y diestro para el trazo, los médicos españoles le decían que gracias a la rehabilitación y su fuerza de voluntad el brazo estaba al cien por cien, sin dejar de alabar el buen trabajo de los doctores portugueses, las dos operaciones que le habían hecho eran complicadas, no por riesgo de vida o muerte, pero si en el sentido de que quedasen bien, caminaba cojeando con una muleta que pronto le dijeron que podía, si veía que no la necesitaba, ir dejando de lado y que esperase un mes para poder conducir un coche y para la moto ¿aún tienes ganas de seguir andando en moto? le preguntó el médico con sorna.

Karlos no pudo esperar a conducir, no pudo esperar a nada, una tarde buscó por internet un vuelo a Lisboa desde su ciudad, a la mañana de un sábado antes de irse al aeropuerto para tomar el vuelo a Lisboa entró en una joyería y compró un bonito anillo de oro blanco con un pequeño diamante engastado. Un par de horas más tarde se encontraba en la calle en donde meses atrás se había despedido de Luz.

La llamó por teléfono, no contestó, señal de que estaba trabajando, cuando trabajaba no tenía el teléfono móvil con ella, miró el reloj impaciente, eran las dos de la tarde, debía de estar a punto de llegar a casa, vio  la terraza de un bar, se sentó y pidió un café.

Poco después, una enfermera lisboeta casi se cae de culo cuando escuchó a sus espaldas, en un portugués casi perfecto pero rotundo "Maitetxu, voltei para pedir a voçe que case conmigo".


Cuando Luz se repuso solo pudo decir "Não tão rápido, temos que fazer tudo certinho" y Karlos estuvo de acuerdo, nada más lejos de su intención que romperle la vida de mala manera a Luz o romper la suya, así que pasaron ese fin de semana juntos hablando del futuro, hubo más fines de semana, ora en Lisboa ora en España, fueron buscando soluciones a pequeños problemas, y aunque para Karlos, con un buen sueldo y un futuro prometedor, todo era fácil "te vienes conmigo, vives conmigo y no tienes que preocuparte de nada" Luz tenía su caracter y no quería dejar su trabajo, amaba su trabajo, le gustaba ayudar a la gente, comprobar que con sus cuidados y buen hacer iban sanando sus pacientes y recobrando la salud, además estaba estudiando medicina, no era cosa de dejarlo todo así, de golpe y porrazo, lo de él era difícil, si se iba para allí ganaría menos y no encontraría trabajo de la noche a la mañana pero estaba dispuesto a hacerlo.

Finalmente todo se arregló, hoy en España disfrutamos de una gran doctora portuguesa que cría, acompañada de Karlos, a dos niños preciosos de tez morena porque salen a la abuela.

Y Karlos, Karlos siempre que van a Portugal para en el Santuario de Fátima, escucha una misa en varios idiomas con respeto, no piensa nada de los que hacen penitencia, y cuando coloca la vela le pregunta a la Virgen si fue necesario un accidente tan grave para ganar tanto bien. Un día lo comentó con Luz cuando seguían viaje en el coche:

-Claro que fue necesario -dijo ella- si te hubieses solo roto un pie o un brazo a los dos días o tres estabas fuera del hospital y no nos hubiesemos conocido. La Virgen hizo bien su trabajo.

Karlos sigue montando en moto, con Luz, dice que eso se lleva en la sangre y o se muere o no dejará de montar en moto. Luz no lo lleva en la sangre por lo que se ve, solo le pide que vaya despacio y muy atento.

Luz me contó que no, que no le gustan nada las despedidas, no le gusta nada de nada que la vean llorando y lloró, aquel día que se despidió de Karlos en Lisboa se pasó toda la tarde llorando en la soledad de su apartamento pensando en que no lo vería más, cuando unas horas después él la llamó por teléfono pensó que estaba "ante un hombre serio" (certinho dice ella), él aún no sabe hoy que ella lloró y muy amargamente durante toda aquella tarde.

Luz no cree mucho en religiones tampoco se había enamorado nunca, ni tan siquiera tenido relaciones de tipo alguno con otros chicos antes de Karlos salvo las de mera amistad. Unos días antes de que Karlos ingresase en el hospital, su abuela, que aún vive y según parece tiene ciertos "poderes", le dijo  que Nuestra Señora de Fátima iba a poner a un buen hombre extranjero en sus manos para toda la vida, te vas a enamorar -le dijo- de un hombre rubio, muy mal herido y que viene de otro país, va a ser un amor para siempre. Luz se rió para ella misma de la aseveración de su abuela. Cuando ingresaron a Karlos en su unidad de cuidados intensivos Luz se asustó, sin saber como ni por qué su corazón comenzó a latir con más velocidad, después paró, aquel hombre malherido le pareció tremendamente atractivo, esa tarde fue a visitar a su abuela, quería saber más, su abuela solo dijo cuando la vio "Eu sei tudo, é esse homem, cuide ele bem".


miércoles, 16 de mayo de 2012

Las mujeres nacemos para lo que nos da la gana

Se ve que a las mujeres se nos dan bien un montón de cosas, digamos que nacemos para hacer cualquiera de ellas, ser enfermeras por ejemplo, o mejor aún, auxiliares de las enfermeras, si, esas que en los hospitales, y a pesar de su título y estudios académicos, hacen camas, sirven comidas, limpian a los enfermos, etc. También se nos da bien trabajar en los geriátricos para cuidar a los abuelos que se babean y se hacen de todo encima. Otra cosa que se nos da bien es ser secretarias y a veces tragar lo que no está en los escritos de ciertos jefes. Limpiar pescados y hortalizas en las fabricas conserveras también se nos da de maravilla ¡Y no digamos como limpiadoras! ahí no hay quien nos haga sombra, las mujeres limpiamos lo que sea mejor que nadie ¡y cobrando poco! También se nos da muy bien servir en hogares de gente más pudiente. Y ser cocineras, mejor dicho, ayudantes en muchos casos del cocinero, chef que dicen los snobs en las publicaciones de gastronomía. Ah, y como camareras (a ser posible en minifalda y bien escotadas) estamos cotizadísimas.

¿Nacemos para ésto?

Luego también podemos ser médicos, abogadas, jueces, policías, funcionarias de hacienda o de cualquier otro ente estatal, las hay incluso que conducen camiones y autobuses un montón de horas y pasando semanas, meses a veces lejos de sus hogares, y azafatas, como azafatas somos de lo mejorcito, y además es un trabajo superfashion donde te lo pasas de maravilla y no tienes que soportar a casi ningún imbécil que se cree que sabe más que nadie, y podemos dedicarnos a la política, con todo lo que conlleva en asuntos de tragar con lo que digan de arriba y chuparle la polla digooooo hacerle la pelota al jefecillo de turno.

Y evidentemente también podemos ser amas de casa, aunque esto está algo mal visto por las feministas más recalcitrantes que prefieren que sea él el amo de casa y que las chicas tengamos un empleo superdigno y a él debajo del tacón de nuestos zapatos, y si el tacón es un stileto de doce centímetros y se lo clavamos hasta la suela, pues mejor.


Lo que si advierten esas feministas más acerrimas siempre que tienen ocasión es que ninguna mujer nace para puta.

Bien, que alguien me lo explique ¿por qué diablos no se nace para puta y si para hacer camas en un hospital? Fíjate tu que para ser puta no hay que estudiar y para ser médico o abogada hay que estudiar un montón de años ¿como es eso de que si nacemos para ser médicos o abogadas, o economistas y no nacemos para putas cuando es bastante más fácil?

Oh no, no me vengais con eso de tu que prefieres ¿ser puta o abogada? que quereis que os diga, tengo mi carrera de derecho que jamás ejercí y de puta me pasé diez años de mi vida, y además la cosa no va por ahí, y es que cada una es o trabaja en lo que quiere y... puede ¿quien es nadie para decirme a mi lo que tengo que hacer con mi vida mientras no haga daño a los demás?